Poemas extraidos de  “LA CARNE DEL TIEMPO”

 

 

 

 

 

AGITO EL MAR DENTRO DE MÍ

 

Cuando sea ángel

viviré en el faro...

Lloraré mirando las luces de los barcos

alejarse en la noche...

Sentiré nostalgia

de emociones nunca tenidas…

Gritaré imprecaciones al viento

(porque los ángeles no tienen padres)

y arrancaré una a una

las plumas de mis alas,

desesperada y sanguinaria

por la mala suerte

que me ha dado

maravillosas alas ligeras

y un cuerpo

demasiado pesado para volar...

 

 

 

MORADA

 

Piel de durazno,

brillante como luna,

¿adónde dejaste

tu mirada acogedora?

¿Te vestiste de negro

antes de matarme, esposa mía?

 

Moriré con ternura,

disfrazada de víctima

por tu acto final.

 

Pero, detrás de las cortinas

serás mía, y de ningún otro.

 

Te encerraré

en la jaula de mis huesos

y tú harás

de mi cuerpo tu morada.

 

Sólo,

no me pidas amor

porque  no puedo darte

más de lo que soy.

 

 

 

VIDA

 

No somos más que un grano de arena

En la eterna clepsidra del tiempo,

 

perseguimos algo

que hace mucho tiempo

no huye de nosotros.

 

Esto es la vida:

un gran circo

donde creemos ser los absurdos payasos,

nos gustaría ser los listos acróbatas

y al final no somos más que

los aburridos espectadores,

trastornados por las ilusiones.

 

 

 

ROSA

 

Hoy me siento

triste como una rosa de plástico

en un cementerio,

condenada a vivir

en la morada erigida al culto

de la muerte,

estéril y artificial

en mi descarado rojo fuego,

frágil en la vergüenza eterna

de quien está destinado

a ser siempre

una máscara en la realidad

y un rostro demasiado humano en la ficción.

 

 

 

ROSA II

 

No rieguen

la rosa de plástico,

sería un insulto

a su

artificialidad.

Déjenla en seco

para que así se jacte:

“yo puedo vivir

aun sin la ayuda ajena”.

Tírenla sólo

después de que se haya muerto de dolor

cuando una rosa verdadera

le habrá dicho:

“Pero tu no perfumas…”.

 

 

 

DIOS PARTE II

 

Tendido sobre pedazos de estrellas

como un faquir,

está un dios adolescente

que espera un tiempo

para sus respuestas

(si sólo los hombres tuviesen

ganas de escuchar, y no sólo

de pedir...).

 

 

 

PIEL

 

Si esta especie de piel

que me divide del mundo

no fuera tan sutil,

podría aun soportar

el peso de tu cercanía,

el frío del invierno y

mi mudo destino de poeta.